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Fragmentado

lunes, agosto 29, 2016


Kevin Wendell Crumb padece del trastorno de personalidad disociativa, lo cual lo hace vivir desde 23 personalidades diferentes. Gracias a años de terapia y el seguimiento de la doctora Karen Fletcher, Kevin ha logrado tener una vida bajo cierta normalidad, incluso con el orgullo de conservar...

    
Volver  a nuestro instinto. Despojarnos de lo que humanos nos hace, quitarnos nuestra ropa de humanos para vestir la piel del animal.
Kevin Wendell Crumb padece del trastorno de personalidad disociativa, lo cual lo hace vivir desde 23 personalidades diferentes. Gracias a años de terapia y el seguimiento de la doctora Karen Fletcher, Kevin ha logrado tener una vida bajo cierta normalidad, incluso con el orgullo de conservar  un trabajo por 10 años. Sin embargo esto es solo en apariencia ya que las más violentas y problemáticas personalidades (Dennis, Patricia y Hedwig), han logrado tomar el control. Dennis secuestra a tres adolescentes (Casey Cook, Claire y Marcia) bajo el argumento de que ellas son la comida sagrada que consumirá “la bestia” en un acto de carácter ritual. Esta bestia es la personalidad número 24 que empieza a emerger.
Cook se nos muestra desde un primer momento como un animal herido. Desde el principio veremos a este personaje en medio de las plantas, haciendo clara referencia a su condición de animal, cuando en ese bosque de sus flashback, mientras  era instruida acerca del arte de la caza, fui abusada pro su propio tío, comenzando así una vida de constante dolor. Shyamalan usa este recurso para hacer un paralelo entre Cook y Kevin ya que él también es retratado en medio de plantas y representaciones de animales, refiriendo así a la animalidad a la cual Kevin ha sido reducido por sus propias experiencias de dolor y abuso.  En la misma línea, veremos a animales despojados de su libertad. Aquellos seres poderosos,  magnánimos, reducidos a una jaula de dimensiones ínfimas para albergar lo que antes fue grandeza. Estos animales privados de su poder son la misma Casey, a quién siempre veremos encerrada y arrinconada, incluso cuando ha sido rescatada y la vemos encerrada en el fondo de una patrulla, su único refugio ante la posibilidad de retornar a la vida de miseria y abusos al lado de su tío.
Shyamalan se sirve de mostrar este despojo de humanidad también a través del uso del vestido. Así es como en la escena del bosque, cuando la pequeña Casey va a ser violada, su tío le dice: ”Finjamos que somos animales...quítate la ropa, los animales no usan ropa”.  De la misma forma Dennis, esa personalidad trastornada va tomando poco a poco cada una de las prendas que cubren a las mujeres secuestradas. Primero una falda, luego un saco, luego una camisa, en alusión de ir despellejando al humano para volverlo animal. Él mismo hará referencia más tarde a que Casey “usa muchas camisas” ya que ella las necesita para cubrir las cicatrices que revelan su condición de animal cazado. No es casualidad entonces que la nobleza y la empatía sea representada por Barry, un diseñador de modas quien a través de su pasión por la creación de prendas exclusivas, desea devolver la dignidad, el vestido que cubre cicatrices y retorna la piel al humano. Barry es además aquel encargado de mantener a las personalidades violentas a raya, en procura de que nadie salga lastimado.
Sin embargo los esfuerzos de Barry y la doctora Fletcher serán infructuosos. La horda, conformada por Dennis,  Patricia y Hedwig, darán paso y nacimiento a esa nueva entidad, la bestia. Personaje que ha trascendido toda forma de defensa hasta alzarse como un suprahumano. Aquel  ser  que ya no cubre sus cicatrices porque se enorgullece de ellas. Su poder es su dolor, desde el cual crece y evoluciona para hacerse más grande y a través de la violencia impartir su convicción, como si de un dogma se tratara, donde aquellos rotos,  quebrados por el  dolor serán bendecidos por la pureza de su sufrimiento. “Los rotos son los más evolucionados. ¡Regocíjate!” dice la bestia al encontrar en las cicatrices de Casey  la empatía a su sufrimiento y así mismo la justificación a su convicción de convertir a todos esos impuros carentes de la enseñanza del dolor: “Aquel que no ha sido destrozado no tiene valor por sí mismo y no tiene cabida en este mundo. Están dormidos”. Shyamalan , casi en una broma grotesca, conforma una familia para esta bestia. El padre rígido, representación de las normas es Dennis, quién se hace cargo de allanar el camino para su llegada. Patricia como aquella madre dadivosa que con sus cuidados prepara el alimento, cuidando de las tres mujeres que serán consumidas por la voraz bestia. Hedwig será entonces el hermano mayor, aquel que enseña y acompaña, aquel que da la “luz” a sus padres permitiéndoles así apropiarse del mando en el cuerpo de Kevin.
Esta luz es asimilada a la voz que cada personalidad alcanza cuando se expresa a través de Kevin. La  misma luz-conciencia que trascenderá la bestia al dirigirse hacia su espectro más profundo e instintivo como fuente de poder, tal como vemos en aquella escena donde en lo alto de la claraboya vemos la luz que transfigura un mándala, signo de la pureza y el conocimiento pero escalera abajo, camina ese Kevin dominado,  descendiendo a sus instintos, a su animal primario, a las garras de la bestia.

Es común en las películas de Shyamalan ver a sus personajes representados desde su sicología , desde lo más profundo del discurrir de sus mentes, abordando los problemas con una raíz mental y emocional que apoya de manera profunda lo que acontece en apariencia en la vida exterior. Así el director cuenta historias como “The sixth sense” (1999), “The village” (2004), “The happening” (2008) y “The visit” (2015). Aunque su filmografía no ha tenido éxito (exceptuando a la premiada “The sixt sense”), Shyamalan es reconocido como uno de los directores más interesantes por su manera particular de abordar cada film, forma esta que incluso ha sido asociada con la dirección que Hitchcock hacía en sus películas. Split ha tenido una recepción bastante aceptable y se espera una tercera película derivada de esta y que tiene su precuela en “Unbreakable” (2000) como bien nos es inferido en la escena final en donde un recordado David Dunn (Bruce Willis) hace su aparición como ese héroe que acecha villanos. De esta manera es como el film que completará la trilogía nos devolverá al universo del cómic donde se mueve “ Unbreakable”: Un villano suprahumano, un héroe con fuerza descomunal y un conflicto a resolver (acaso esa próxima cena con 10 o 12 “impuras” a la cual hace referencia Patricia). La Lucha última entre el bien y el mal.


SPLIT
País: USA
Año: 2016
Director: M. Night Shyamalan
Guión: M. Night Shyamalan
Reparto: James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Betty Buckley
Productor: M. Night Shyamalan
Montaje: Luke Franco Ciarrocchi
Música: West Dylan Thordson


La llegada

lunes, agosto 29, 2016


Han llegado los extraterrestres. Doce de sus naves aterrizan en diversos lugares del planeta; científicos analizan el por qué de sus posiciones, pero parecen ciegos a la razón. Toman el hecho como algo azaroso aún en la incomprensión de que esos lugares son aquellos desde los que nacen conflictos que azotan actualmente a este mundo...






Han llegado los extraterrestres. Doce de sus naves aterrizan en diversos lugares del planeta; científicos analizan el por qué de sus posiciones, pero parecen ciegos a la razón. Toman el hecho como algo azaroso aún en la incomprensión de que esos lugares son aquellos desde los que nacen conflictos que azotan actualmente a este mundo (USA, China, Rusia, Iran, Venezuela…).  Así mismo se desconoce la razón de su visita. Cada país se encarga de establecer contacto con los foráneos tratando de entender su lenguaje y de esta manera poder lanzar aquella pregunta clave: ¿Cuál es el propósito de su visita? (Aquí el director le devuelve  la pregunta al espectador: Cuál es tu propósito acá?).  Y he aquí la paradoja que somos: Seres de otro mundo aterrizan en nuestro planeta y al no conocer su verdadera intención son una latente amenaza a la población mundial. Y ante este panorama donde la estrategia práctica y más efectiva sería la unión global en busca de la defensa y el bien común, la primera reacción de estos paupérrimos terrestres que somos es atacarnos unos a otros. Pasar por encima del otro, encerramos en nuestro grupos sectarios (tal como los diversos grupos referidos en las pantallas informativas: sectas religiosas, grupos antigobierno, grupos ambientalistas, etc) desde los cuales atacamos y descalificamos el valor que el otro puede representar. Porque aquel que no soy yo, es un extraño, y tememos a lo desconocido. A aquel que no reconocemos,  lo llamamos monstruo: “los monstruos van a matar a papi”, dice desesperada la esposa de uno de los soldados en misión. De esta misma  forma los países se aíslan. Cada uno de ellos actúa por cuenta propia guardando estricto secreto de lo que logran descifrar del lenguaje de los heptópodos. Ante una amenaza global creamos una nueva guerra fría que nos divide.
Sí. La película habla de la comunicación. O de la ausencia de ella. ¿Para qué tenemos lenguaje si aún no sabemos cómo comunicarnos? Estamos divididos en una babel que creamos  por la convicción dogmática de que nuestras ideas, pensamientos y valores son los únicos que corresponden a un absoluto que llamamos verdad. Negamos al otro por ser extraño y ajeno al ego que llamamos identidad. El director Denis Villeneuve  se preocupa por contarnos esto al ubicar a los personajes  de la película siempre en espacios cerrados, cuartos pequeños y estructuras laberínticas como el lenguaje mismo. El pasaje que conduce a los alienígenas también nos da cuenta de  que estamos  en medio de esta oscuridad y allá afuera se levanta un cielo extenso, abierto y brillante. La verdad a la cual nadie nunca llegará porque somos fragmentos de una totalidad. Y como piezas de un rompecabezas tendríamos que actuar. Uniéndonos al otro, en observancia de su identidad, enriquecernos con el pensamiento ajeno, abrazando la diversidad, completándonos en la diferencia y aceptando la rareza que para nosotros significa el infinito del otro.

Arrival habla de la aceptación de todo aquello más allá de nuestro propio pequeñísimo espacio. Más allá de este cuerpo y de lo limitada que es nuestra mente y nuestro entender. Aceptar lo que no sabemos, abrazarlo y vivir libres también en la incomprensión de lo que está más allá de nosotros. Esa verdad es representada en la película por el afuera de los espacios: Cielo, ventanas y cristal que muestran una enceguecedora luz que se encuentra más allá del oscuro túnel de nuestro no saber. Y de esta manera es como  la película refiere también a la muerte; la luz al final del túnel, con  la muerte de Hanna, la muerte de la esposa del general Shang y la muerte de “Costello”). La muerte no como un final sino como una vida que significa un continuum de eventos que recorremos. Los eventos que ocurren en una línea de tiempo que avanza hacia adelante es sólo una invención de la mente que necesita de fórmulas y concreción. Este concepto se ve representado dentro de la historia por el lenguaje en círculos desde el cual los alienígenas entregan no sólo su idioma, sino el conocimiento de algo trascendente. Una nueva forma de movernos a través de la vida. Así es como Villeneuve nos dice que la muerte es tal  como el palíndromo que significa el nombre de Hannah; puedes leer tu vida desde el final o desde el inicio, lo importante será siempre el recorrido. Es el mismo camino que estos extraños seres nos iluminarán, porque son ellos quienes necesitan de nuestro recorrido hacia tres mil años adelante, cuando nosotros seamos quienes los rescatemos. Desde esa nueva  perspectiva Louise hace su elección,  aún en pleno conocimiento del dolor que tendrá que enfrentar por la desaparición de Hannah, porque este dolor hace también parte de su vida, esta muerte es ella misma. Esta comprensión no la compartirá su esposo Ian, porque su mente de científica, sólo admite fórmulas y absolutos y no concibe un mundo de vivir sin poder obtener todas las respuestas. Su pasión mira al infinito pero su mente necesita el por qué de las estrellas. 
Villeneuve logra así combinar una historia de ciencia ficción con conceptos espirituales, en un tono críptico que poco a poco como espectadores tendremos que develar,  enseñándonos el paso a paso de un lenguaje nuevo, llevados por las sílabas que también son interpretadas desde las piezas musicales de la película. Así, el director se asegura la confianza de todos aquellos que con curiosidad, pero no menos temor, esperan la secuela de Blade Runner  para finales del 2017, cosa que ya es una responsabilidad enorme, teniendo en cuenta lo que para la historia del cine representa este clásico de la ciencia ficción.


ARRIVAL
País: USA
Año: 2016
Director: Denis Villeneuve
Guión: Eric Heisserer, basado en el libro "The story of your life"(Ted Shiang)
Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg
Fotografía: Bradford Young
Montaje: Joe Walker
Música: Jóhann Jóhannsson



 


               
 
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